La vacuna desarrollada en Argentina contra el coronavirus avanza en su etapa preclínica

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Existe una carrera mundial para obtener una vacuna eficaz contra el nuevo coronavirus


La pregunta se repite sin cesar todos los días, a cada minuto y con más fuerza en todo el mundo desde que apareció en China el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 que produce la enfermedad COVID-19: ¿Cuándo estará disponible la vacuna que nos proteja?

Si bien cada día que pasa la ciencia se ocupa de alejar las peores incertidumbres y acercar más certezas, también hay un gran debate por el comportamiento del virus, sus rebrotes y la virulencia que manifiesta en personas con alguna enfermedad de base o con su sistema inmunológico debilitado por la edad avanzada.

En esta carrera por obtener una vacuna eficaz, existen más de 136 desarrollos en funcionamiento contra el COVID-19 de los cuales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay 3 proyectos más avanzados: el de la Universidad de Oxford junto con Astrazeneca, que se encuentra en fase 2b/3, la del Beijing Institute of Biotechnology y CanSino Biological Inc. en fase 2 y la de la compañía estadounidense Moderna/NIAID, también en fase 2.
Argentina ha sido uno de los países que más eficientemente ha combatido al coronavirus por haber instaurado un aislamiento social preventivo y obligatorio de manera muy temprana, allá por el 20 de marzo. Además de esta medida, sus científicos han decodificado el gen del virus para mapearlo en el territorio, ha desarrollado tres kits para su detección, ha incrementado la capacidad de fabricación de respiradores automáticos y ahora, ha iniciado la investigación para desarrollar una vacuna contra COVID-19.

Se trata de un equipo de científicos liderado por la doctora Juliana Cassataro, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas Dr. Rodolfo Ugalde (IIB-INTECH) de la Universidad de San Martín (UNSAM) y especialista en inmunología, enfermedades infecciosas y desarrollo de vacunas, que ganó un subsidio de 100 mil dólares otorgado por la Unidad Covid-19, compuesta por el Ministerio de Ciencia, la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y el Conicet, para desarrollar una vacuna contra el coronavirus. Se trata de la primera iniciativa de este tipo en Latinoamérica.
La científica precisó que en el mundo hay más de cien grupos como el nuestro que recién empiezan a experimentar, y si efectivamente logran resultados exitosos habría que ver lo que sucede con la distribución de las vacunas, para que efectivamente lleguen a nuestro país y a todo el mundo. “Por eso, nuestro proyecto está enfocado en probar en más o menos 9 a 12 meses lo que sería la etapa preclínica, y si tenemos buenos resultados ahí tendremos que conseguir mucho más financiamiento para comenzar la etapa clínica”, agregó la experta y jefa del laboratorio que depende de la Unsam y del Conicet, que está en pleno desarrollo de una vacuna basada en la producción de proteínas o regiones de proteínas presentes en la superficie de SARS-CoV-2 que son clave para que ese patógeno se una al receptor ACE2 de las células y comiencen así el proceso de infección.

La investigadora reforzó la idea de que la vacuna a desarrollar consista en proteínas puras del nuevo coronavirus que, al ingresar al organismo, no infecten las células, pero sean reconocidas por el sistema inmunológico para que generen anticuerpos necesario para defenderse del virus real.

“Utilizaremos tecnología innovadora para aplicar distintas formulaciones no solo inyectables sino también por vía oral”, afirmó Cassataro, que trabajará especialmente en formulaciones desarrolladas que representen a los antígenos (moléculas que generan una respuesta inmunitaria) de las cepas de SARS-CoV-2 que están circulando en Argentina.
En estos momentos, el proyecto de los científicos argentinos se encuentra en una fase de estudios preclínicos. “Ahora estamos en la parte en la que los especialistas virólogos y de estructura de proteínas se encuentran eligiendo cuáles son las partes del virus (SARS-CoV-2) que se van a usar en la vacuna, porque nos queremos asegurar que tenga los antígenos de la cepa que circula en nuestra región”, precisó Cassataro, especialista en inmunología, enfermedades infecciosas y desarrollo de vacunas.

Respecto a cómo seguirá el proceso en ese punto, la investigadora manifestó: “Allí lo probaremos con diferentes adyuvantes o formulaciones en ratones para ver la inmunogenicidad, y ver cuál de todos los que probamos da la respuesta que buscamos, que es encontrar anticuerpos neutralizantes del virus”.

Infobae

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