El hospital y las redes sociales

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Logotipo de Twitter

Logotipo de la red social Twitter en una pantalla. AfpJOSÉ LUIS DE LA SERNAMadridActualizado: 18/06/2014 09:41 horas

Los hospitales españoles aún no han entendido la importancia que tiene Internet y sus posibilidades para constituir un vínculo magnífico, no sólo con sus pacientes, sino también -y sobre todo- con el resto de la sociedad. Las buenas instituciones sanitarias en España a lo sumo tienen un jefe de comunicación, ayudado -o no- por un periodista junior tratando de conseguir centímetros cuadrados en los medios de comunicación clásicos que den publicidad a lo que hace el centro.

La posibilidad, ahora que la dictadura de Guttenberg está en su peor momento y que explosiona la democracia del chip, de generar ellos mismos contenidos y crear una interacción con la sociedad a través de Internet, lo móvil y lo ubicuo y las RRSS es de momento una utopía.

Cuando es ahora, precisamente gracias a la Red, cuando cualquiera puede aproximarse a lo que hacen los grandes centros hospitalarios en el mundo.  Está muy claro que las instituciones sanitarias de prestigio, además de generar marca, confianza y credibilidad, usando el potencial de la llamada salud móvil, también están educando al ciudadano y contribuyendo a la promoción de la salud y, en definitiva, a la elevación de la cultura biomédica, el empoderamiento del paciente y el compromiso de toda la sociedad con la salud.

Sin involucrar al ciudadano medio en la promoción de la salud y en el cuidado de la enfermedad crónica, los sistemas sanitarios en el mundo se pueden colapsar.

En EEUU, en donde la sanidad mueve nada menos que el 18% del PIB, alguno de los proveedores de servicios sanitarios -las grandes instituciones médicas son el paradigma- han entendido que tienen que centrar su marketing en la Red. Comprenden que el ordenador, el teléfono móvil y la tableta se han convertido en soportes definitivos para fidelizar al ciudadano, informándole, educándole, gestionando incluso la interacción con el centro y hasta controlando a través de estos dispositivos  buena parte de sus patologías crónicas.

La famosa Cleveland Clinic, la institución que inventó el by-pass aorto-coronario, tiene un despliegue en web, Facebook, Twitter, YouTube e Instagram descomunal. Sus responsables reconocen que dedican recursos para mantener un ritmo sólido en tuits, vídeos, posts en FB y web, y que eso les está haciendo crecer en seguidores sin parar. De hecho, tienen un millón de amigos en Facebook, 250.000 followers en Twitter, sus vídeos se han visto un millón y medio de veces, la web tiene dos millones y medio de usuarios cada mes y en Instagram también están subiendo.

Los responsables del departamento de comunicación de la Cleveland puntualizan que lo que hacen está lejos de darse autobombo. No se trata de hablar únicamente de los buenos que son tratando enfermedades sino de educar y ayudar al ciudadano con información relevante de salud que ayude a mantenerla. Insisten que eso es suficiente para generar respeto y confianza. El resto llega luego.

Además de en la Cleveland, en EEUU hay otros muchos centros que han apostado fuerte por utilizar todas las posibilidades de las nuevas tecnologías de la información para comunicar. La Clínica Mayo y la Universidad Johns Hopkins tienen unas aplicaciones para tabletas excelentes. 

En España, salvo excepciones, seguimos con lo de siempre. Fascinados por si tenemos más o menos centímetros cuadrados en la prensa de siempre. Locos por conseguir media columna en cualquier sitio sin enfatizar nada en que en salud la red es la principal fuente y que los profesionales sanitarios deberían ser los principales actores comunicando lo que hacen y saben.

Por Jose Luis de La Serna. Diario El Mundo (articulo del 2014)

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