Cómo regenerar el cartílago de las rodillas de forma natural

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Muchos de nosotros, en algún momento hemos padecido de los dolorosos esguinces, a nivel de los tobillos. Posiblemente hallas escuchado, que la mayoría de las veces, esta lesión, sea producto de una degeneración del cartílago.

Por lo general, casi nadie le presta atención a este importante tejido corporal, y por supuesto, que esto obedece al desconocimiento que poseemos de la fisiología y anatomía de nuestro propio cuerpo.

Y tampoco sabemos que no solo existen alimentos que fortalecen el cartílago, sino que además ayudan en su regeneración.

Entendiendo el papel del cartílago en nuestro cuerpo

A los fines de ahondar un poco más, acerca de la importancia del cartílago, se debe partir de mencionar las articulaciones sinoviales. La ciencia, ha determinado que ellas consisten en una cápsula articular revestida por una membrana delgada (la membrana sinovial), que excreta un líquido lubricante. Es fundamental, no olvidar, que todas las superficies articulares están cubiertas por cartílagos. Se ha observado que el cartílago es un tejido duradero y resistente.

Se ha estudiado que dicho tejido, anualmente recibe un promedio de diez millones de ciclos de carga. Si lo observamos, es de color blanco, brillante y firme. Los investigadores han detectado, que se nutre del líquido sinovial. Se cree que esto se realiza por un mecanismo de difusión, en el momento en que la articulación esta sometido a carga o movimiento.

Funciones claves del cartílago

Ellos poseen dos funciones importantes: por una parte, la superficie lisa, junto con el líquido sinovial, hace posible que la articulación se deslice sin problema. Además de ello, permite una función amortiguadora, es decir, actúa equilibrando las cargas de presión y empuje que se producen en las articulaciones. Todo ello, permite que los huesos se deslicen y giren unos sobre otros, con un mínimo de desgaste.  Esta función se cumple, bien sea al caminar, saltar o cuando realizamos algún otro movimiento repetitivo.

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Es importante tener en cuenta, que el cartílago, los huesos y el líquido sinovial, son vulnerables a diversos mecanismos que pueden provocar daño. Un ejemplo muy conocido de degeneración progresiva de las articulaciones, lo encontramos en la osteoartritis, la cual comienza dañando el cartílago articular.

Hasta donde se sabe, el cartílago posee cuatro componentes principales: agua, condrocitos, colágeno y proteoglucanos. El agua está en una proporción cercana al 85%. Los condrocitos, son los responsables de sintetizar la matriz extracelular, la cual, es el principal componente del cartílago. Por su parte, se ha establecido que existen cinco tipos de colágeno en el cartílago, siendo el tipo II el más prominente. El colágeno consiste en proteínas fibrosas, que proporcionan los “bloques de construcción” de la piel, tendones, huesos y otros tejidos conectivos.

En el cartílago, se forma una red en forma de malla cuando el colágeno se entrelaza con proteoglicanos o proteoglucanos. Este otro componente de los cartílagos, consiste en una molécula que contiene tanto proteína como glucosaminoglicano, los cuales son un tipo de polisacárido.

¿Qué ocurre cuando se deterioran los cartílagos?

No siempre le prestamos la atención necesaria a los cartílagos. Es importante caer en cuenta, que dicho tejido una vez dañado, es bastante difícil de recuperar por completo. Este tejido, tiende a lesionarse con frecuencia en los deportistas, personas muy activas o de la tercera edad.

Destrucción de la red de colágeno

Por lo general, las zonas más afectadas suelen ser: los tobillos, las muñecas, las rodillas, los hombros y los codos. Un ejemplo clásico de dolencias generadas por este daño, es la osteoartritis. Está muy bien estudiado, que dicha enfermedad, produce una destrucción de la red de colágeno. Esa también conocida como osteoartrosis o enfermedad degenerativa de las articulaciones. Es el tipo más común de artritis, estableciéndose de acuerdo a las estadísticas, que afecta actualmente a unos 27 millones de estadounidenses mayores de 25 años.

Baja capacidad de autoreparación

Es también importante establecer, que también el cartílago, se puede lesionar por efectos de accidentes como quemaduras graves o traumas. Todos sabemos, que las heridas son muy dolorosas e incluso pueden ocasionar problemas de movilidad. Lamentablemente, el cartílago dañado por trauma tiene una capacidad limitada para regenerarse. Ello se debe, a su baja capacidad de autoreparación dada su vascularidad limitada, es decir es un tejido elástico que no posee nervios, vasos sanguíneos o linfáticos.

Esto trae como resultado, una baja capacidad para replicar los condrocitos, el tipo de célula principal en el cartílago. De hecho, se ha logrado establecer, que una carga mecánica por encima del nivel fisiológico, produce alteraciones en el metabolismo del condrocito. Esto, es también una causa importante en la degeneración del cartílago. Se incluyen también: el envejecimiento, otras enfermedades degenerativas, actividad física desmedida, sobrepeso, estrés, carga o transporte de objetos pesados y deficiente aporte de nutrientes dietéticos.

Síntomas más comunes por efecto de lesión del cartílago 

No es que sea insistente, pero la ciencia, ya ha establecido, que es vital que los cartílagos se mantengan en forma. En especial, los de las rodillas, ya que, a ellos, les corresponde sostener la mayor cantidad de peso corporal. Dentro de los síntomas más comunes que se presentan por lesión del cartílago se mencionan:

Presencia de dolor al mover la extremidad o articulación

Inestabilidad o limitación del movimiento en la articulación

Se presentan una serie de deformidades a nivel de las coyunturas

Inflamación y enrojecimiento a nivel de las articulaciones

Técnicas actuales para mejorar las lesiones de cartílago

De acuerdo a la ciencia, existen básicamente tres metodologías para la mejora de la lesión de este tejido. A saber: reparativa, reconstructiva y regenerativa.

Por lo general, cuando se procede a reparar, se utilizan en principio metodologías como perforaciones y microfracturas. Por medio de ello, se favorece la formación de un nuevo tejido fibrocartilaginoso.

Cuando se utilizan métodos reconstructivos, básicamente se procede a rellenar el defecto con tejido autólogo o aloinjertos. Aquí se combina la artroscopia con la miniartrotomia (apertura quirúrgica de la articulación).

En el caso de los métodos regenerativos, la medicina hace uso de técnicas de bioingeniería, con el fin de desarrollar un tejido de cartílago hialino. Existen varios métodos como: injerto de condrocitos autólogos, injertos de células mesenquimales, y uso de matrices celulares.
La investigación ha realizado muchos avances y en la actualidad también, se están desarrollando biorreactores. Esto permitiría mejorar el suministro de nutrientes y proporcionar estimulación mecánica al cartílago. Además de ello, en la actualidad se vienen implementando enfoques multidisciplinarios. Ello, en el mediano plazo, permitirá hacer realidad el sueño de la regeneración del cartílago en uso clínico.

Los fármacos y la degeneración del cartílago

Es importante, aclarar, que la mayoría de las terapias farmacológicas actuales, solo proporcionan algún alivio del dolor. Y lamentablemente, no tienen ningún efecto sobre el proceso de la enfermedad en sí. Son muchos años invertidos, por investigadores y fabricantes, sin ningún éxito contundente para lograr retrasar o frenar enfermedades con tanta prevalencia como detener la osteoartritis.

Se sabe, por ejemplo, que la degeneración del cartílago a nivel de la rodilla, es tratada con acetaminofén, medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), tramadol y corticosteroides. Esto se realiza, siguiendo las directrices del Colegio Americano de Reumatología (ACR), quienes además sugieren realizar ejercicios acuáticos y procurar perder peso.

Se ha logrado establecer, que la gran mayoría de los AINE disponibles tienen una eficacia analgésica y antiinflamatoria muy similar. Sin embargo, ellos causan efectos secundarios graves, a nivel del sistema digestivo. Principalmente favorecen la presencia de ulceraciones gástricas  y sangrado.

El cartílago es como una capa que protege los huesos cuando las articulaciones se mueven. La regeneración del cartílago puede ser un proceso muy difícil y puede restaurarse principalmente con el tipo de alimento que comemos y un plan de dieta saludable. Consumir productos ricos en ciertos aminoácidos llamados lisina puede ayudar mucho, porque esta participa en la renovación del colágeno, que es el componente principal del cartílago.

Después de cierta edad, o debido al trabajo duro y al entrenamiento intenso, el cartílago de las articulaciones puede dañarse y comenzar a romperse. Esto puede causar dolor y reducir la movilidad, especialmente en las articulaciones de la rodilla. Por lo tanto, en lugar de usar analgésicos u otros suplementos, tal vez pueda tratar de manejar el problema con la implementación de algunos tipos de alimentos que pueden ayudar a que el cartílago se regenere más rápido a largo plazo.

Alimentos para regenerar el cartilago de las rodillas

Muchas veces, este tema es controversial, demostrando que falta mucho por concretar. Son en realidad, muchos años invertidos y hay quienes ahora vuelven su mirada sobre los productos que la naturaleza nos otorga. Como ya  mencioné anteriormente, los medicamentos poseen graves efectos secundarios y desde hace cientos de años la medicina ayurvédica de la India, ha logrado procesos regenerativos con el uso de ciertos alimentos.

1. Lisina

Este aminoácido es muy importante, para la pronta recuperación del tejido cartilaginoso. Se sabe, que es capaz, de favorecer la absorción de calcio, el hierro y el zinc e impulsar la producción de colágeno. Esto coadyuva en la reconstrucción del tejido deteriorado, otorga firmeza a los tendones y ofrece una mejoría en la salud y el aspecto de la piel  . De acuerdo a los estudios, se ha establecido que es importante ingerir al menos 12mg de lisina por cada kilogramo de peso corporal, para un correcto restablecimiento.

Alimentos con alto contenido de lisina:

Semillas de quinoa

Lentejas

Frijoles

Germen de trigo

Fotos secos

Levadura de cerveza

Alga espirulina

2. Vitamina C

La vitamina C es muy importante para elevar las defensas del organismo, pero no sólo hace eso, también es capaz de mantener la producción de colágeno. Recuerden, que el colágeno juega un papel importante en la integridad del cartílago. Además de ello, cuando la sangre oxigenada fluye por las arterias, el colágeno asegura una pronta reconstrucción de las heridas. La ingesta de ciertas frutas, te ayuda a captar la vitamina C necesaria para mantener la integridad y salud del cartílago. De acuerdo al Centro Médico e la Universidad de Maryland, los hombres deben ingerir 90mg y las mujeres 75mgde vitamina C por día.

Frutos con alto contenido de vitamina C:

Limón

Naranja

Toronja

Fresa

Papaya

Kiwi

Piña

Mandarina

Uva

Mora

3. Vitamina A

Estudios clínicos realizados hasta ahora, han determinado que las frutas ricas en vitamina A, ayudan a mantener un cartílago saludable. Sobre todo, aquellas frutas con alto contenido de  betacaroteno, el cual, es descompuesto por nuestro organismo en varias formas de vitamina A, llamadas retinoides. Se ha observado, que estos retinoides favorecen el crecimiento y desarrollo celular, incluido el desarrollo de nuevas células de cartílago.

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Muchos estudios, han detectado, que las mujeres en gestación, se benefician de las frutas con alto contenido de vitamina A. De acuerdo a un informe del Journal of Nutrition, del año 2012, la vitamina A puede favorecer el desarrollo del cartílago en el bebé en formación. Según la Oficina de Suplementos dietéticos, los hombres requieren 900 microgramos y las mujeres embarazadas 750 microgramos de vitamina A.

Alimentos con alto contenido de vitamina A:

Zanahoria

Espinaca

Mango

Durazno

Tomate

Lechuga iceberg

Batata

Calabaza

Melón

4, Acidos grasos Omega 3

De acuerdo a muchos estudios clínicos, se han observado, los efectos adversos que ocasiona el alto contenido de ácidos grasos omega-6, en las dietas occidentales. Dentro de ellos, destacan algunos trastornos inflamatorios comunes: enfermedades cardíacas, colitis y artritis reumatoide. Además, dichos niveles elevados de omega-6 se han relacionado con la osteoartritis. Lo ideal es que la relación de omega-6 y omega-3, sean aproximadamente iguales y no el exabrupto de la dieta occidental que oscila entre 15 y 30 veces más de aportes de omega-6 respecto al omega-3.

Principales fuentes de omega-3:

Espinacas

Semillas de chía

Acelga

Col rizada

Semillas de calabaza

Aceite de linaza

Aceite de oliva

Nueces

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